Recomendaciones que se deben aplicar luego de una fractura de cadera en adultos mayores

Ene 27

Uno de los problemas que pueden sufrir los adultos mayores es la fractura de cadera, el cual puede ocasionar serias consecuencias para el paciente y su entorno familiar.

La mayoría de los adultos mayores que sufren una rotura de cadera presentan un alto riesgo quirúrgico derivado de su estado de salud, el 97% de ellos son operados, según se indica en el Primer Informe del Registro Nacional de Fracturas de Cadera.

Los médicos indican que la intervención quirúrgica se debe realizar antes de que trascurran 24 horas desde el accidente, ya que de esta forma se pueden evitar posibles complicaciones como infecciones o problemas circulatorios.

Por otro lado, elegir la mejor opción para reparar el problema viene determinado por la edad del paciente; así, si este no es mayor de 65 años se puede proceder a la fijación de la zona fracturada con tornillos, pero cuando la persona supera esta edad se suele optar por la colocación de una prótesis.

Con la colocación de una prótesis se pretende devolver al paciente la funcionalidad de la zona sustituyendo el hueso afectado. Actualmente, existen diferentes tipos de prótesis, y la elección de una u otra dependerá de factores como la calidad de los huesos del paciente, la edad de este, o si previamente ha sido sometido a otra cirugía en la zona, entre otros.

De la misma manera, para las personas mayores resulta complicado recuperar la capacidad funcional previa a la fractura de la cadera, pero aun así no hay que tirar la toalla, especialmente quienes eran personas activas y no presentan otras complicaciones de salud. Además, si les han colocado una prótesis es importante que la cuiden para que no sea necesaria sustituirla al cabo de los años. Para ello, es importante considerar las siguientes recomendaciones para el cuido de una fractura de cadera en adultos mayores:

Seguir las indicaciones del fisioterapeuta que le ha llevado la rehabilitación para evitar movimientos que puedan perjudicar a la nueva cadera.

Seguir el tratamiento farmacológico tal y como lo haya indicado el médico.

Se suele indicar el uso de medias de compresión tras la intervención para favorecer la circulación, así como de muletas, bastón o andador.

Hacer un seguimiento de la zona que ha sido intervenida para evitar una posible infección. Además, durante la primera semana no se deben tomar duchas completas.

Realizar los ejercicios que le hayan indicado en rehabilitación; esto es fundamental para poder volver a andar y recuperar la movilidad.

Quitar todos los objetos que pueden provocar un tropiezo en casa.

Se deben evitar movimientos que impliquen doblar la cintura por debajo de la cadera, o subir la pierna por encima de la cadera, y al sentarse o al estar acostado tampoco se deben cruzar las piernas.

Usar ayudas que eviten tener que agacharse en determinados casos, como un calzador o un alcanza objetos.

Conviene ducharse sentado con los botes de gel y champú al alcance de la mano, y es indispensable colocar una alfombrilla antideslizante en el plato de ducha.

Para vestirse es mejor comenzar poniéndose la ropa por el lado que fue operado, y al quitarla terminar por este.

Se recomienda no permanecer sentado en la misma posición más de 30 minutos, mientras que la posición óptima es con los pies juntos mirando hacia delante, en una silla con un respaldo recto y con apoyabrazos. Se deben evitar asientos blandos y bajos de los que resulte muy complicado levantarse.

A la hora de dormir, la mejor posición es boca arriba, evitando que el peso del cuerpo recaiga sobre el lado que haya sido operado.

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