Causas y tratamientos para lesión del ligamento cruzado posterior

Ene 29

La lesión del ligamento cruzado posterior se origina con menos frecuencia que la lesión en su contraparte más vulnerable de la rodilla, el ligamento cruzado anterior. El ligamento cruzado posterior y el ligamento cruzado anterior conectan el hueso del muslo del fémur con el hueso de la espinilla de la tibia. Si alguno de los ligamentos se rompe, esto podría causar dolor, hinchazón y sensación de inestabilidad.

Los traumatólogos explican que los ligamentos son fuertes bandas de tejido que conectan un hueso con otro. Los ligamentos cruzados conectan el muslo (fémur) a la tibia. Los ligamentos cruzados anteriores y posteriores forman una “X” en el centro de la rodilla.

Destacan que aunque la lesión en un ligamento cruzado posterior, por lo general, causa menos dolor, discapacidad e inestabilidad de la rodilla en comparación con el desgarro del ligamento cruzado anterior, aun así, puede impedir que participes en actividades por varias semanas o meses.

Las causas más comunes que puede ocurrir esta lesión es en los accidentes automovilístico, cuando el conductor sorpresivamente por el impacto flexiona la rodilla y se golpea contra el tablero, lo que presiona la tibia justo debajo de la rodilla y hace que el ligamento cruzado posterior se desgarre.

Asimismo, los deportistas que practican deportes como fútbol y fútbol americano pueden desgarrarse el ligamento cruzado posterior cuando se caen sobre una rodilla flexionada con el pie apuntando hacia abajo. La tibia golpea primero el suelo y se desplaza hacia atrás.

El tratamiento dependerá de lo grave que este la lesión, en muchos casos cuando es leve, los analgésicos pueden aliviar el dolor y reducir la hinchazón. De la misma manera, los traumatólogos recomiendan sesiones de fisioterapias, en el que el especialista realizará  ejercicios que ayudarán a fortalecer la rodilla, así como a mejorar su funcionamiento y su estabilidad. Es posible que también necesiten un dispositivo de inmovilización de rodilla o muletas durante la rehabilitación.

Mientras que si la lesión es grave, especialmente si está combinada con otros ligamentos de rodilla desgarrados, cartílagos dañados o un hueso fracturado, es posible que necesiten una cirugía para reparar el ligamento. También se podría considerar la cirugía si tienes episodios persistentes de inestabilidad en la rodilla, a pesar de haberte sometido a la rehabilitación adecuada.

Esta cirugía suele realizarse artroscópicamente mediante la inserción de una cámara de fibra óptica y herramientas quirúrgicas largas y delgadas a través de varias incisiones pequeñas que se realizan alrededor de la rodilla.

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